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“Me duele el alma” decía Magdalena… nosotras nos mirábamos incrédulas…..y sonreíamos bajito…¿qué estás diciendo Magdalena?, ¿cómo puede doler el alma?.
Mientras tanto, pensábamos, sólo duelen las cosas que se tocan, que se lastiman, si el alma es invisible, ¿cómo va a doler?…
Antígona, ¿vos tampoco creíste lo que te decía tu abuela? O tal vez, con la sabiduría del mito, ¿ya lo adivinabas?
Esta carta es para vos Magdalena, que nos quisiste advertir contra lo que la vida nos iba a estrellar y no supimos comprenderte… lo intentaste, igual que lo hizo Antígona cuando eligió morir por lealtad a su certeza, dando el aviso inmortal a todas las mujeres que le sucedieron…
El dolor del alma, se gesta en las entrañas, te afloja las ganas y te derrumba la esperanza, pero.. ¿dónde se ve?. Sólo aquellas que lo padecemos sabemos qué significa.
Contra eso abuela, no pudieron tus recetas de yuyos o mezclas de sales y aromas, sólo lo dejaste ahí, flotando en el aire, una advertencia para nadie, una señal para todas, y te callaste, porque el dolor de tu alma te hizo enmudecer…
Solías decir que lo veías en nuestros ojos, pero éramos entonces, casi estúpidamente inocentes, por eso nos reíamos, sin saber cómo te atraviesa la vida cuando te duele el alma.
Tal vez en tus palabras se mezclaban pequeñas dosis de tu-nuestra- nostalgia, la historia de un desarraigo, un hasta luego convertido en adiós, raíces desprendidas de tu tierra, un nunca más sin remanso… y ese montón de preguntas sin respuestas que te llevaste con tu silencio.
Pasaron como herencia a las mujeres que engendraste, mujeres con dolores en el alma, que no pudieron adivinar, inmersas en la premonición, no encontraron el escudo suficiente.
Después nosotras, la sangre de tu sangre, caminamos hasta chocarnos con la frase tantas veces sonreída…
Cada una lo está intentando ahora abuela Magdalena, las ramas de tu árbol fueron quebradas por huracanes y tempestades, los temporales arrancaron nuestra, casi estúpida inocencia, pero a pesar de todo salvamos un pedacito, a ese, no lo dejamos ir y lo pusimos allí, donde duele el alma…
Fieles a nuestra estirpe, con dignidad te invocamos Antígona, vos, la abuela de nuestra abuela, la sabia que ancestralmente le enseñaste ese secreto. Hoy, después de idas y vueltas, de sorpresas sin sonrisas, finalmente lo descubrimos. Es verdad, el alma duele.
Pero también supimos, la lealtad de estas mujeres es divina, derrumba todas las murallas, aplasta la hipocresía con la cual alguna vez intentaron sepultarnos.
Gracias Magdalena, descansa tranquila, escuchamos tu advertencia. Antígona, las paredes de tu tumba, nunca te asfixiaron…
Autora: Elisa Dolores Balsechi Buenos Aires, Argentina
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El alma no crece en los árboles, sin embargo se nutre de nuestro entorno, como el cuerpo de la comida. El alma necesita ser alimentada con visiones hermosas, palabras que llenen ... O por quien sabe besar el alma.
Besar el alma es saber tener paciencia, comprensión, y nunca juzgar a nadie, simplemente aceptar Las personas como son..
Besar el alma es abrazarse cuando hay soledad, cuando se está triste... Sin decir nada, solo sostenerse con ese abrazo de apoyo.
Besar el alma, es sentarse juntos cuando no hay necesidad de hablar, cuando solo hace falta el silencio, al no hacer preguntas...
Besar el alma, es sentir otras manos que Dan apoyo fortaleciendo esa esperanza de vida y de compañía.
Besar el alma, es decir un "te quiero" con la mirada...
Besar el alma, es regalar una flor con una sonrisa...
Besar el alma... Es fácil, solo basta que decidamos bajar del pedestal del orgullo que muchas veces nos rodea y nos consume.
Besar el alma...
¡¡¡Cuantos de nosotros necesitamos de ese beso en el alma que nunca llega!!!
Desconozco el autor
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CARTAS DE AMOR DEL PROFETA. KHALIL GIBRAN.
Dedicatoria.
Tu presencia me impresionó desde la primera vez que te vi; fue en una exposición de mis dibujos, en la galería del señor Day. Llevabas una gargantilla de plata y te aproximaste a mí. “¿ Podría exponer alguno de sus cuadros en la escuela donde doy clases?”, me preguntaste. Acepté y, a medida que conversábamos, fue aumentando mi bienestar. La primera vez que te visité percibí en la atmósfera de tu casa, en los libros y la decoración, una profunda identificación conmigo. Me gustó la conversación que mantuvimos, la sutil habilidad con que me obligaste a hablar de mí mismo. Me hiciste muchas preguntas y en algunos momentos incluso me sentí molesto, pero, gracias a tu sensibilidad y perspicacia, terminaste sonsacándome cuanto querías saber. Los demás me encuentran interesante. Les gusta oírme hablar porque soy diferente. Sin embargo me ven como una diversión que olvidarán pronto, en cuanto aparezca otra curiosidad. Tú, en cambio, hiciste aflorar lo más profundo en mí, sentimientos que raramente comparto con nadie. Eso fue y continúa siendo magnífico. Nos hicimos amigos. Un día me preguntaste si necesitaba dinero para ir a París. Hasta aquella fecha, siempre había rehusado tal tipo de ayuda; pero tú me dijiste una cosa sobre el dinero que nunca olvidaré: es impersonal, no pertenece a nadie, sólo pasa por nuestras manos; no es una posesión, aunque sí una responsabilidad, puesto que debemos darle un destino justo. Fui a París, siempre llevando conmigo tu imagen, tu fe y tu ternura. Allí me di cuenta de que, en vez de limitarme a contemplar la ciudad, estaba observándome a mí mismo y viendo hasta que punto nuestra relación comenzaba a influir en mi vida cotidiana. Incluso estando lejos, tu presencia me acompañaba por calles, plazas y cafés. Cuando regresé volví a encontrar la misma dulce criatura que conociera.
Entonces te pedí que te casaras conmigo. A partir de ese día, comenzaste a herirme. Y continuaste hiriéndome. Yo sufría pero, cada vez que nos encontrábamos ( en aquella época, la gente se veía dos veces por semana), decías : “ Khalil, creo que el pasado miércoles-o jueves, o viernes, o el día que hubiese sido- te hice daño.” Y añadías: “ Perdón, fue sin querer.” Entonces te transformabas en la criatura más dulce del mundo y yo me decía: “ Ésta es la Mary que yo amo.” Sin embargo, incluso antes de que el encuentro acabara, pronunciabas otra frase despiadada. Nada de cuanto yo pudiese decir o hacer era capaz de impedirlo; la agresión llegaba y yo me sentía morir. Volvía a mi casa y reflexionaba: “ Si acepto el sol, la luz y el arco iris, también debo aceptar el trueno, la tempestad y el rayo.” Lo intentaba, pero me daba cuenta de que algunas cosas importantes estaban muriendo en mi interior. Entonces, una noche en que volvíamos de Gonfarone, me confesaste que el hecho de haberme dado dinero para el viaje había creado una gran distancia entre nosotros. Cuando llegué a casa, decidí conseguir aquel dinero y devolvértelo. Pedí prestado y fui a tu domicilio, pero habías salido de viaje a Boston. De regreso a mi habitación, una linda carta tuya me esperaba; de nuevo lovidé las palabras agresivas. Otro problema nos aguardaba. Mientras estaba conversando contigo en tu apartamento, llegó tu hermano. Advertí que mi presencia no le gustaba y comencé a sentirme incomodo, dos días después tú aún seguías triste por aquel incidente. Presentí que tu hermano me consideraba un extranjero sin escrúpulos, interesado en obtener ventajas materiales y sociales de ese tipo de relación. Aquello casi me aniquiló, pero de nuevo volvimos a encontrarnos y tu encanto me devolvió la creencia de que el desagradable episodio con tu hermano sólo había sido una pesadilla. No obstante, algo cambió en mi corazón; mi alma no podía resistir siempre tus constantes ofensas. Necesitaba protegerme y me dije que cualquier relación más íntima contigo era imposible. Claro que la estrategia no funcionó, ni siquiera cuando te conté lo que ocurría. Sin embargo, a partir de aquel momento nunca más me hiciste daño.
Con todo esto sólo quiero transmitirte cómo viví los primeros años de nuestra relación. Las cosas profundas no han cambiado: el sentimiento y la pasión del primer encuentro, todo eso permanece y seguirá igual para siempre. Te amaré toda la eternidad, como ya te amaba mucho antes de verte por primera vez; a esto lo llamo Destino. Nada nos separará; ni tú ni yo podemos cambiar esta relación. Quiero que recuerdes, hasta el fin de tus día, que eres la persona más importante de mi mundo. Aunque te casaras siete veces con siete hombres distintos, todo permanecería igual en mi corazón.
Hoy también yo entiendo que nuestro matrimonio era imposible. Nos habría destruido a los dos. Nuestra vida en común siguió otro camino, por eso nos salvamos. Tú me ayudaste a descubrir mi propio ser y mi trabajo. Pienso que yo hice lo mismo por ti y agradezco al Cielo nuestra relación.
De "Cartas de amor del profeta" Adaptación de Paulo Coelho

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La peor manera de desperdiciar esfuerzos es haciendo apenas un poquito menos que lo necesario. Deteniéndote justo antes de la línea de llegada, todo el trabajo que dedicaste a llegar hasta ese punto resultaría inútil.
Sí, el camino a menudo se torna arduo cuando uno se acerca al final. Se hace duro pero a la vez, se vuelve mucho más importante. Llevándolo hasta las últimas consecuencias finalmente lo consigues y terminas con un logro. Cuando abandonas, terminas con las manos vacías y sin nada que mostrar a cambio de todo el esfuerzo realizado.
Una vez que has decidido lo que quieres lograr, sigue avanzando hasta conseguirlo. Cuando los obstáculos y desafíos comiencen a golpearte cada vez con más frecuencia, querrá decir que te estás acercando. Sigue avanzando. Persevera hasta el final y crearás algo de verdadero valor.
En lugar de hacer apenas un poquito menos que lo necesario, intenta hacer apenas un poquito más. Si no vas a lograrlo exactamente como pretendías, al menos que sea del lado del logro y no del lado del fracaso. Haz que tus esfuerzos sirvan para algo. Sigue avanzando, y no aminores la marcha hasta haber superado ampliamente la meta.
Ralph Marston | | |
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Quiero decirte algo que en verdad, de alguna manera puedes sospechar, quiero que tu sepas, que en todo momento, desde la mañana al despertar, durante todo el día, como al respirar, en cualquier instante y en todo lugar, pienso en tu sonrisa y empiezo a soñar.
Y te digo poemas que surgen de adentro, algunos se pierden en mi cerebro, remontan caminos sin luz, ni recuerdo, y son las estrofas que cantan al viento, los pájaros libres, los duendes etéreos, lo entonan en coro los ángeles buenos, y hasta los delfines vibran con ellos.
Y existen otros que a veces retengo, los escribo en lo primero que encuentro, en papeles grandes o tambien pequeños, en hojas blancas llenas de renglones, o los guardo en palabras en mis pensamientos.
Quiero explicarte el porque de todo esto, quiero que tu sepas que no importa donde, en todas mis palabras me hallarás sincera, y no importa adonde, aún en el silencio, escucharás palabras, sentirás mi aliento, porque es mi alma la que a ti te ama, es mi esencia pura, que supera al cuerpo. Y el alma vive en todos los rincones, el papel, el aire, en el mundo entero, se une a las estrellas, a la luz del sol, y viaja eternamente por el Universo.
Si un día mi mano no puede escribirte, si un día mi voz dejases de escuchar, piensa en cada frase, piensa en cada beso, y en todos mis versos, me hallarás a mí
(Desconozco Autoría)
Texto recibido de mi amigo Irmo
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Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida. Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa. Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva. Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba. Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira. Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas. Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira. Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida. Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía. Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida. Estar enamorado, amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma. Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río que nos llama. Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia. Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas. Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas. Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla de su espada. Es confundir el sentimiento con una hoguera que del pecho se levanta. Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser esclavo de la llama. Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia. Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la música sin tasa. Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y los días. Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída. Es recordar a Garcilaso cuando se siente la canción de una herrería. Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las primeras golondrinas. Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una casa campesina. Es contemplar un tren que pasa por la montaña con las luces encendidas. Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia. Es ignorar en qué consiste la diferencia entre la pena y la alegría. Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión de la llovizna. Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita. Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura. Es despertarse una mañana con el secreto de las flores y las frutas. Es liberarse de sí mismo y estar unido con la otras criaturas. Es no saber si son ajenas o si son propias las lejanas amarguras. Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia. Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo compartir su noche obscura. Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna. Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura. Es empezar a decir siempre y en adelante no volver a decir nunca. y es además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras. Francisco Luis Bernárdez
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El primer día de clase en la Universidad, nuestro profesor se presentó a los alumnos y nos desafió a que nos presentásemos a alguien que no conociésemos todavía. Me quedé de pie para mirar alrededor cuando una mano suave tocó mi hombro.
Miré para atrás y vi una pequeña señora, viejita y arrugada, sonriéndome radiante, con una sonrisa que iluminaba todo su ser. Dijo: Mi nombre es Juana. Tengo ochenta y siete años de edad ¿Puedo darte un abrazo?"... Me reí y respondí: - "¡Claro que puede!" Y ella me dio un gigantesco apretón. "¿Por qué está Ud. en la Facultad en tan tierna e inocente edad?", pregunté. Respondió juguetona: "Estoy aquí para encontrar un marido rico, casarme, tener un montón de hijos y entonces jubilarme y viajar".-
"Está bromeando", le dije. Yo estaba curioso por saber qué la había motivado a entrar en este desafío con su edad; dijo:- "Siempre soñé con tener estudios universitarios, y ahora estoy teniendo uno!". Nos hicimos amigos instantáneamente. Todos los días en los siguientes tres meses teníamos clase juntos y hablábamos sin parar. Yo quedaba siempre extasiado oyendo a aquella "máquina del tiempo" compartir su experiencia y sabiduría conmigo. En el curso de un año, Juana se volvió un icono en el campus universitario Adoraba vestirse bien, y se reflejaba en la atención que le daban los otros estudiantes. Estaba disfrutando la vida... Al fin del semestre invitamos a Juana a hablar en nuestro banquete del equipo de fútbol. Cuando comenzó a leer su charla preparada, dejó caer tres de las cinco hojas al suelo. Tomó el micrófono y dijo simplemente: "Discúlpenme, ¡estoy tan nerviosa! ... Nunca conseguiré colocar mis papeles en orden de nuevo, así que déjenme hablar a Uds. Sobre aquello que sé". Mientras reíamos, ella despejó su garganta y comenzó: "No dejamos de jugar porque envejecemos; envejecemos porque dejamos de jugar". "Existen solamente tres secretos para que continuemos jóvenes, felices y obteniendo éxito: Se necesita reír y encontrar humor en cada día.- Se necesita tener un sueño, pues cuando éstos se pierden, uno muere.. ¡Hay tantas personas caminando por ahí que están muertas y ni siquiera lo sospechan!- Se necesita conocer la diferencia entre envejecer y crecer..." "Si usted tiene diecinueve años de edad y se queda tirado en la cama por un año entero sin hacer nada productivo, terminará con veinte años..." "Si yo tengo ochenta y siete años y me quedo en la cama por un año y no hago cosa alguna, quedaré con ochenta y ocho años..." "Cualquiera consigue quedar más viejo. Eso no exige talento ni habilidad." "La idea es crecer a través de la vida y encontrar siempre oportunidad en la novedad." "Los viejos no se arrepienten por aquello que hicieron, sino por aquellas cosas que dejaron de hacer." "Las únicas personas que tienen miedo de la muerte son aquellas que tienen remordimientos". Al fin de ese año, Juana terminó el último periodo de la facultad que comenzó tantos años atrás. Una semana después de recibirse, Juana murió tranquilamente durante el sueño. Más de dos mil alumnos de la facultad fuimos a su funeral en tributo a la maravillosa mujer que enseñó, a través del ejemplo, que "nunca es demasiado tarde para ser todo aquello que uno puede probablemente ser" Estas palabras han sido divulgadas por amor y en memoria de Juana: "ENVEJECER ES OBLIGATORIO, CRECER ES OPCIONAL" Si alguna vez no te dan la sonrisa esperada, sé generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír a los demás.

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N O P E R M I T O No permito que otro dirija mi vida, porque mi vida es mía y porque asumo las consecuencias de mis decisiones al admitir mi propia
RESPONSABILIDAD. No permito que otro invada mi espacio vital, porque reivindico el espacio que me ha otorgado la Naturaleza por ser
NATURAL. No permito que otro contamine el aire que respiro, porque éste es alimento de mi cuerpo, es lo que me hace
VITAL. No permito que otro limite la calidad de mis sentimientos, porque éstos son fruto de mi alma y estoy dedicando esta vida a crear un alma fuerte y equilibrada, partiendo desde mi propia
VOLUNTAD. No permito que otro me hiera con sus ironías y con sus críticas, porque éstas volverán a él al ponerle el escudo de mi
SERENIDAD. No permito que otro me esclavice con argumentos de un aparente amor, porque mi amor es libre y porque elijo con quien compartir mi
INTIMIDAD. No permito que otro inculque en mí pensamientos que yo no quiero, porque aunque mis oídos oigan, mi inteligencia filtra y mi ser interior elige, día a día, lo mejor para mi evolución, la
VERDAD. No permito que otro limite la profundidad de mis pensamientos, porque son míos y no tengo porque ser igual a los demás, simplemente he nacido con el poder de la
CREATIVIDAD. No permito que otro limite el vuelo de mi espíritu, porque simplemente he decidido ser
UNIVERSAL. No permito que otro robe mis ilusiones, porque éstas son alimento de mi espíritu, y éste ansía
LA LIBERTAD.
PORQUE SOY LIBRE, HE DECIDIDO, SIMPLEMENTE,
A M A R
(Desconozco Autoría)
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Como dijo una vez el poeta persa Rumi:
La vida es como si un rey te hubiera enviado a un lugar para llevar a cabo una tarea específica. Tú vas y desempeñas centenares de otros trabajos, pero si descuidas la tarea específica que te había sido encomendada, es como si no hubieras hecho nada en absoluto. Una persona viene a este mundo para desempeñar una tarea concreta, ése es su propósito; y si no la cumple no habrá hecho nada.
A aquella. A aquella que comprendió su tarea y su propósito. A aquella que miró el camino frente a ella y comprendió que era un viaje difícil.
A aquella que no disimuló esas dificultades, sino que, por el contrario, las hizo manifiestas y visibles.
A aquella que hace que los solitarios no se sientan solos, que satisface a los que tienen hambre y sed de justicia, que hace que el opresor se sienta tan mal como el oprimido.
A aquella que siempre mantiene su puerta abierta, sus oídos alerta, sus manos trabajando, sus pies caminando.
A aquella que encarna los versos de otro poeta persa, Hafiz, cuando dice: “Ni siquiera siete mil años de alegría compensan siete días de tristeza”.
A aquella que está aquí esta noche, que sea una con todos nosotros, que su ejemplo se multiplique, que aún tenga días difíciles en el futuro, en los que pueda hacer todo lo necesario para que la nueva generación no tenga que luchar por lo que ya se ha conseguido.
Y que ella camine lentamente porque su paso es el paso del cambio, y el cambio, el verdadero cambio, siempre requiere tiempo.
Paulo Coelho
Homenaje a Shirim Ebady

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Vivir es...
*Caminar por la calle sin tener miedo, *Saber decir que No, *Levantarse a cualquier hora y no sentirse culpable, *Comer cuando se tiene hambre, *Saber decir que SI, *Cumplir con las obligaciones sin sentirse obligado, *Poder mirar a todos sin sentirse avergonzado, *Estar contento con uno mismo, *Tener miedos y superarlos, *No tener miedo de tener miedo, *Saber compartir lo que se tiene, *Dar a los que amamos, *Tener tiempo para nosotros, *Caminar por la playa desierta y sentirse acompañado, *Tener amigos que nos quieran, *Poder conversar con nuestros hijos, *Poder saber estar en silencio, *Saber que hay cosas que nos preocupan, *Saber que hay cosas que nos exceden, *Tener conciencia de que nos aman y
No buscar que nos amen, *Sentir que estamos vivos, *Saber aceptar lo que nos toca, *Reír y llorar cuando queremos, *Poder descansar sin que nos cansemos, *Poder mirar las estrellas sin que nos olvidemos De nosotros, de nada, de nadie, *Saber pedir perdón, *Saber sufrir, Saber olvidar, *Saber perder, Saber ganar, *Saber perdonar, Saber morir, *Poder dar sin que nos importe, *Saber que podemos equivocarnos, *Reconocer que hay personas que no nos quieren, *Saber soñar, pero sin vivir soñando, *Poder mirar al mañana y no darle importancia, *No tener de que arrepentirse, pero saber hacerlo, *Aceptar al prójimo como es, *Saber comprender el llanto de los demás, *Estar contento por lo que somos, *Saber jugar como los niños, *Tener conciencia de que somos poco,
Pero también muy importantes, *Saber ser feliz y saberlo, *Saber que somos un mundo en el que
Cabe un Mundo, *No mentirnos, *Saber que para alguien somos un Mundo, *Saber aceptar lo que nos dan, *No exigir, *Poder dar cuanto nos piden, *Saber dar sin que nos pidan, *Saber ser orgulloso, *Saber ser humilde, *Saber mirar a una mujer, *Saber mirar a un hombre, *No tener miedo a nuestra libertad, *No tener ataduras, pero amar las que tenemos, *Poder y saber cambiar, *Poder y saber: hacer, decir, pensar, amar:
TODO
Desconozco Su Autor
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"Una persona compasiva, viendo que una mariposa luchaba por liberarse de su crisálida y deseando ayudarla, con mucha delicadeza soltó los filamentos, para formar un agujero. La mariposa fue liberada emergió del capullo y aleteó a su alrededor, pero no pudo volar. Lo que la persona compasiva no sabía era que sólo a través del esfuerzo y la lucha por salir, pueden fortalecerse las alas lo suficiente para después volar. Cayó al suelo, jamás conoció la libertad y murió.
Yo llamo a esto aprender a amar con las manos abiertas.....
Es un aprendizaje que me ha sobrevenido lentamente y que ha sido trabajado en los fuegos del dolor y en las aguas de la paciencia.
Estoy aprendiendo que debo de liberar a quien amo, porque si oprimo o me adhiero, o trato de controlar, pierdo lo que intento retener.
Si yo quiero cambiar a alguien que amo, porque siento que sé como debería ser esa persona, le robo su precioso derecho, el derecho de asumir la responsabilidad de su propia vida, de sus elecciones y de su modo de ser.
Siempre que impongo mis deseos o mis necesidades o trato de ejercer poder sobre otro, le robo la plena realización de su crecimiento y de su madurez.
Limito y sofoco con mi acto de posesión sin importar cuan amable sea mi intención. Yo puedo limitar y herir con mis acto más amables de protección o de preocupación y le estoy diciendo a la persona muy elocuentemente y sin hablar: "Eres incapaz de cuidar de ti mismo, yo debo protejerte porque eres cosa mía, yo soy responsable de ti".
Mientras, aprendo y practico más y más decirle a quien amo:
"Yo te valoro, te respeto y confío que puedes tener o desarrollar la fortaleza para llegar a ser todo lo que es posible que seas. Compartiré tus lagrimas, pero no te pediré que no llores. Responderé a tus necesidades, te consolaré y te daré afecto,pero no te llevaré del brazo cuando puedas caminar solo. Estaré dispuesto a estar contigo y en tu dolor y soledad, pero no puedo suprimirlos de ti. Me esforzaré a escuchar lo que quieres decir, pero no siempre estaremos de acuerdo.
Algunas veces tendré rabia y cuando esto ocurra te lo diré abiertamente, de modo que no se resienta la amistad por las diferencias. No siempre podré estar contigo para oir lo que tienes que decir, pero te lo diré abiertamente.
Estoy aprendiendo a decir esto, ya sea con palabras o acciones, con los otros y contigo.
A esto llamo amar con las manos abiertas."
(Desconozco Autoría)

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Tras la muerte de su madre, Mujer Pluma, Niño Estrella quedó al cuidado de sus abuelos. Era un niño tímido y tranquilo, que pasaba mucho tiempo solo. Su rostro estaba desfigurado por una extraña cicatriz, a causa de la cual los demás niños se burlaban de él, llamándole Cara Cortada, hasta que el nombre de Niño Estrella se fue olvidando y todos le conocieron como Carta Cortada. Sus abuelos murieron sin haberle revelado su origen, pues temían que si lo sabía trataría de buscar a su padre, el Lucero del Alba, y le perderían para siempre. Cara Cortada creció creyéndose huérfano, y así se hizo hombre. Con el tiempo, se enamoró de una hermosa muchacha, hija del jefe. La chica tenía muchos pretendientes y se echó a reír cuando Cara Cortada le pidió que fuera su esposa.
-Quizá podría considerar tu propuesta -dijo con antipatía, si no tuvieras esa horrible cicatriz en la cara.
Herido por sus crueles palabras, el joven fue en busca del Hombre Medicina, que era un anciano muy sabio y con grandes poderes curativos. Le explicó su problema y le preguntó si podía librarle de la cicatriz. El anciano meneó la cabeza.
-No tengo ese poder -dijo-. Esa marca la puso ahí el Sol, y sólo el Sol puede quitarla. -¡Entonces le pediré que lo haga! -gritó Cara Cortada-. ¿Dónde puedo encontrarle?
El anciano volvió a menear la cabeza.
-Tampoco puedo ayudarte en eso. Sólo sé que su casa está muy lejos de aquí. Dicen que está detrás de las montañas del oeste. Puede que, si sigues esa dirección, le encuentres.
Al día siguiente, Cara Cortada emprendió el viaje en la dirección indicada por el anciano. Durante muchos días y noches, atravesó las praderas, en dirección a las lejanas montañas. Preguntó en todos los campamentos dónde podía encontrar la residencia del Sol, pero nadie supo decírselo. Por fin llegó a las montañas y subió a lo alto de las mismas, hasta alcanzar el pico más elevado. Durante tres días y tres noches permaneció sentado en la cima del monte, ayunando y solicitando la ayuda del Sol. Al anochecer del cuarto día, debilitado por el hambre y la fatiga, miró hacia arriba y vio un sendero luminoso que conducía al ciclo. Era la Vía Láctea, que los indios llaman el Camino del Cielo. Esta visión le dio nuevas fuerzas. Corrió hacia el sendero y lo siguió hasta llegar a una gran llanura abierta, donde se elevaba un gran tipi pintado. En su puerta había un hombre joven, con ropas blancas de piel de gamo y plumas de águila en el pelo. Era Lucero del Alba. La gente de las estrellas no envejece como los mortales, de modo que tenía el mismo aspecto juvenil que cuando Mujer Pluma le vio por vez primera.
-¿Qué te trae por aquí? -preguntó-. Pocos habitantes de la Tierra encuentran el camino al País de las Estrellas.
Cara Cortada le dijo qué buscaba. Lucero del Alba le miró con más atención y reconoció a su hijo, al que no había visto durante tantos años. Llevó al joven a un lugar apartado y le contó la historia de Mujer Pluma y su destierro del País de las Estrellas. Cara Cortada escuchó cada vez más asombrado. Estaba encantado de saber que, después de todo, no estaba solo en el mundo, aunque le parecía extraño que aquel hombre tan joven pudiera ser su padre. Le explicó las humillaciones que había sufrido por causa de su cicatriz y le rogó que intercediera ante el Sol en su favor.
-Haré lo que pueda -replicó Lucero del Alba-, pero debo advertirte que el Sol puede ser muy obstinado e implacable. Desde la desobediencia de tu madre, la gente de la Tierra le cae peor que nunca. Pero quizá yo pueda convencerle de que te ayude.
Por la mañana, después de que el Sol partiera en su viaje diario, Lucero del Alba hizo entrar a Cara Cortada en el tipi. La Luna se alegró muchísimo de verle pues le había querido mucho de pequeño, y escuchó su historia con simpatía. Pero al atardecer; al acercarse la hora del retorno de su esposo, empezó a ponerse nerviosa. Hizo que Cara Cortada se tumbara en el fondo del tipi y le cubrió con ramas de cedro. Pero sus precauciones fueron en vano, pues en cuanto el Sol entró se paró y miró a su alrededor, olfateando el aire.
-Huelo a un extraño -gruñó-. ¿Dónde está? ¡Que salga! -Es sólo un pobre muchacho -dijo la Luna ansiosamente- que ha recorrido un largo camino para solicitar tu ayuda.
Entonces le presentó a Cara Cortada. El sol vio la marca de su cara y supo inmediatamente quién era. Mientras Cara Cortada se arrodillaba humildemente a sus pies, la Luna y Lucero del Alba hablaron elocuentemente en su favor, rogándole al Sol que le concediera lo que pedía. A despecho de sí mismo, el Sol sintió compasión del joven.
-Eres mi nieto -dijo por fin-, y por eso no te haré ningún daño. Pero yo puse esa marca en tu rostro a causa del mal proceder de tu madre hace mucho tiempo, y aún no estoy dispuesto a suprimirla. Antes tienes que demostrar que lo mereces.
En los días siguientes, Cara Cortada hizo todo lo que pudo para complacer a su abuelo. Pero el Sol se mantuvo distante y no dijo una palabra de quitar la cicatriz. Lucero del Alba estaba orgulloso de su hijo, y ambos se hicieron muy amigos. Muchas veces, Cara Cortada le acompañaba en su recorrido por el cielo, e hicieron largos viajes juntos. Una madrugada, cuando emprendían uno de estos viajes, una bandada de grullas apareció volando amenazadora sobre ellos. Lucero del Alba temía a estas grandes y feroces aves, como todo el Pueblo de las Estrellas, y salió huyendo. Pero Cara Cortada se mantuvo firme y, utilizando su piel de bisonte como escudo, se defendió con su maza. Las grullas le atacaron con ferocidad, pero aunque le causaron graves heridas con sus picos, Cara Cortada desplegó tal fuerza y energía que consiguió matarlas a todas. Cuando volvieron, a casa, Lucero del Alba contó a sus padres cómo Cara Cortada le había salvado la vida y matado a las grullas. El Sol se mostró escéptico.
-Me cuesta creer que la gente de la Tierra sea capaz de tales proezas -gruñó-. Enseñadme las cabezas y lo creeré.
Cara Cortada regresó al lugar donde había matado a las grullas, les cortó las cabezas y se las llevó al Sol. Este puso la mano sobre el hombro de Cara Cortada y le dijo:
-Te has portado bien. Ahora que has vencido a las grullas, éstas siempre nos temerán y no volverán a atacarnos.
El Sol ordenó celebrar una danza. Se colocaron las cabezas de las grullas en sendos postes y, mientras Lucero del Alba y Cara Cortada tocaban sus tambores, el Sol y la Luna cantaron himnos en honor de la hazaña de Cara Cortada. Luego, el Sol le dijo:
-Cada vez que la gente de la Tierra mate a sus enemigos, celebrarán una danza, y cuando alguien relate sus hazañas guerreras se cantarán canciones de alabanza.
Luego el Sol le enseñó a construir una casa de baños de vapor. La Luna recogió retoños de sauce, y Lucero del Alba los clavó en el suelo en forma de círculo, entrelazando sus puntas para formar una cabaña baja en forma de cúpula. La Luna cavó un agujero en el centro de la cabaña y lo llenó de piedras al rojo. Cara Cortada y Lucero del Alba entraron en la cabaña y la Luna cerró la puerta tras ellos. El interior estaba oscuro y muy caliente. Lucero del Alba vertió agua sobre las piedras, y con el vapor que se formó ambos sudaron copiosamente, quedando limpios y relajados. Cuando salieron al exterior, Lucero del Alba vio que la cicatriz había desaparecido del rostro de su hijo. Viéndolos así, igualmente altos, jóvenes y atractivos, cualquiera los hubiera tomado por hermanos gemelos. El Sol se volvió a su esposa y dijo, sonriendo:
-Vamos, Luna, dímelo tú. ¿Cuál de los dos es Lucero del Alba?
La Luna miró a los dos hombres desconcertada. Era incapaz de distinguirlos. Señaló al azar, y el Sol estalló en carcajadas.
-¡Te has equivocado, tonta! -gritó-. ¡Tu hijo es el otro!
Miró a Cara Cortada y le dijo:
-Puesto que ya no tienes la cicatriz, necesitas un nuevo nombre. A partir de ahora te llamarás Lucero del Alba Confundido.
El Sol le regaló una camisa de piel de gamo decorado con tiras que representaban las cabezas de las grullas, y un par de polainas con siete franjas pintadas, que indicaban el número de enemigos muertos.
-Estas franjas indican que has matado enemigos -dijo el Sol-. Todos los hombres de la Tierra deberán pintarse estas franjas en sus polainas cuando maten enemigos.
El Sol le explicó a continuación los pormenores de la Danza del Sol que la gente de la Tierra debía celebrar cuando quisiera atraer salud y prosperidad para la tribu. Le pintó la cara con pintura roja. Trazó un círculo negro alrededor de su barbilla y le pintó una mota negra en el puente de la nariz.
-Y así debéis pintaros cuando hagáis ofrendas en la casa de la Danza del Sol.
Por último, el Sol puso una guirnalda de cedro en la cabeza de Lucero del Alba Con- fundido y le dijo que cerrara los ojos. Cuando el joven los volvió a abrir, se encontró en la Tierra, no lejos de su campamento. Lucero del Alba Confundido enseñó a su gente las cosas que el Sol le había dado y les inició en los secretos de la Danza del Sol. Enseñó a las mujeres cómo construir la casa para la ceremonia y les dio guirnaldas de cedro como la que él llevaba. Enseñó a los hombres la ceremonia del baño de vapor y les indicó cómo erigir el poste del Sol. En memoria de su madre, les dio bastones para cavar y diseñó un tocado especial para la Danza del Sol, con colgantes de cola le armiño y con plumas de águila, que simbolizaban las hojas del nabo gigante. Una vez terminado su trabajo, Lucero del Alba Confundido fue a buscar a la muchacha que se había burlado de él por su fealdad. Esta vez, ella no le rechazó, y se la llevó a vivir con él al País de las Estrellas. A menudo, antes del amanecer, aparece en el cielo una estrella brillante. La gente cree que se trata del Lucero del Alba, pero se equivocan, pues éste aparece después, más brillante aún que el primero. Entonces se les puede ver juntos: son Lucero del Alba y Lucero del Alba Confundido, padre e hijo, elevándose en el cielo de la madrugada.
(Desconozco Autoría)

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Esta es una carta que imaginariamente se autoescribió un hombre que estando en coma, su cerebro estaba conciente y estaba a punto de morir.
Estimado amigo:
Me llamo amigo porque eso es lo que quiero ser conmigo mismo ahora. Por mucho tiempo yo fui mi peor enemigo, de hecho, fui mi unico enemigo.Fui yo el que permitió que el miedo dominara mi vida. Fui yo el que se aferró a las penas del pasado para llenar mi presente de sufrimiento.Era mi propia voz la que escuchaba en mi cabeza y que me convencía de no merecer lo bueno y me hacia sentir menos que los demás.
Fui yo mismo el que me llené de inseguridades y dudas, de celos y resentimientos. Fui yo mismo el que me juzgué y me critiqué en todo lo que hacia. Yo mismo afecté mi salud y mi bienestar y fui yo mismo el responsable de los problemas de mi vida. En mí estaba la solución y en mí estaban todas las respuestas.
Fui yo mismo el acusado, el juez y el verdugo de mi propia vida. Yo mismo dicté las sentencias y yo mismo me impuse los castigos. Y, sin embargo......hoy me perdono todo, porque me doy cuenta que siempre hice lo mejor que pude. Comprendo que fui un ser sensible y vulnerable como lo son todos los seres humanos y que las experiencias de mi vida moldearon mi personalidad. Hoy rechazo la culpa que siento por mis errores ya que en nada ayuda y nada soluciona.
Aprendí tarde, que yo era capaz de cambiar mi vida a pesar de mis heridas y de las situaciones que me rodearon. Tarde comprendí que yo era mi propio dueño, que mis pensamientos moldearon mi existencia, que no era un esclavo de las ciscunstancias y que en mí estaba el poder de mejorar, de cambiar y de vivir en armonía.
Puedo ver ahora que mi vida fue maravillosa a pesar de las perdidas y heridas que todos compartimos.Agradezco la oportunidad que tuve de ver, de oir, de sentir, de saborear, la oportunidad de compartir con otros mi vida y la oportunidad de amar a mis semejantes.
Hoy me deshago de viejos resentimientos hacia otros y hacia mi mismo.Hoy rompo las cadenas con las que yo mismo me até.
Hoy me perdono por todos mis errores.Hoy admito que nadie tiene control sobre mis sentimientos.
Hoy me declaro libre de todas mis heridas.
Hoy es un buen dia para morir.
Me quiero
Atentamente, La persona mas importante de mi vida.
YO
Desconozco Autoría
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Ella tenía seis años cuando la vi por primera vez en aquella playa cercana a donde vivía. Suelo manejar hasta esa playa, unas tres o cuatro millas, cada que vez que siento que el mundo me agolpa. ... Ella estaba construyendo un castillo de arena o algo así, cuando miró hacia arriba, con sus ojos azules, tan azules como el mar. - "Hola" - me dijo. Le respondí con un gesto, sin muchas ganas de preocuparme por una niña pequeña. - "Estoy construyendo"- dijo ella. - "Ya veo. ¿Pero y qué es?"- le dije, sin darle mucha importancia. - "No lo sé, pero me gusta sentir la arena". - "Eso suena fantástico", pensé, y me quité los zapatos, cuando de pronto, un Andarríos pasó volando. - "¡La felicidad!", dijo la niña. -"¿Que es ... qué? " -"¡Es la felicidad! Mi mami dice que los pájaros marrones (Andarríos) vienen para traernos a la felicidad". El ave se fue delizándose suavemente por la playa. "Hasta luego felicidad", murmuré interiormente, "hola dolor", me dije y me volteé y seguí caminando. Estaba deprimida, mi vida estaba completamente fuera de control... Pero ella no se rendiría... -"¿Cómo se llama?", me dijo. -"Ruth", le respondí. "Me llamo Ruth Peterson". -"Yo soy Wendy ... y tengo seis años". -"Hola Wendy", le dije. Y con su risa de niña me dijo "¡qué graciosa es!". En lugar de seguir triste, también me sonreí y seguí caminando... Su risita musical me acompañó... -"Venga otra vez Sra. P.", me dijo, "y tendremos otro día feliz". Los siguientes días, son otra historia: un grupo de revoltosos Niños Exploradores, reuniones de la Asociación de Padres de Familia, mi madre enferma... El sol brillaba una mañana, en que decidí sacar mis manos del agua sucia de los platos... -"Necesito un pájaro marrón", me dije a mí misma, y cogí un saco. El bálsamo siempre cambiante de las olas del mar me esparaba ... Caminé a trancazos, a pesar de la brisa fría, tratando de recapturar la serenidad que tanto necesitaba... Había olvidado a la niña, y me sobresalté cuando ella apareció. - "Hola, Sra. P.", me dijo. "¿Quiere jugar?" - ¿Qué tienes en mente?, le pregunté, con un tono de enojo. - "No lo sé, Ud. diga qué". - ¿Qué tal unas "charadas"?, le pregunté sarcásticamente. Su cantarina risa regresó otra vez, diciéndome : "¡No sé qué es eso!" -"Entonces, sólo caminemos", le dije. Mirándola me di cuenta de la delicada palidez de su rostro. -¿Dónde vives?, le dije. - "Por allá", dijo, y señaló hacia una fila de cabañas de verano, algo extraño para ser invierno. - "¿A qué escuela vas?" - "No voy a la escuela. Mi mami dice que estamos de vacaciones", y siguió con su conversación de niña mientras nos paseábamos por la playa, pero mi cabeza estaba en otro sitio. Cuando me iba a casa, Wendy dijo que había sido un lindo día. Sintiéndome sorprendentemente mejor, le sonreí coincidiendo con ella... Tres semanas después, corrí a mi playa casi presa de un estado de pánico. Ni siquiera estaba de humor para saludar a Wendy. Creí ver a su madre en el portal de su cabaña, y me sentí casi pidiéndole que mantuviera a su hija ahí. - "Mira, si no te importa", le dije rápidamente cuando Wendy se cruzó conmigo, "hoy preferiría estar sola". Se le veía extrañamente pálida y con mucha dificultad para respirar... - ¿Por qué?, preguntó. Me volteé y le grité - "¡Porque mi madre ha muerto!", y pensé "Dios mío, qué hago diciéndole esto a una niña?" - "Oh", dijo ella bajito, "entonces hoy no es un buen día". - "¡Así es, ni ayer ni antesdeayer ni .... oooooh, vete de aquí!" - ¿Dolió? - ¿Qué dolió?, dije exasperada con ella y conmigo, "¿cuando ella murió?", "¡por supuesto que dolió!" , le contesté toscamente, sin entender bien, y me encerré en mí misma... Me fui rápidamente... Un mes después o algo así, cuando fui otra vez a la playa, ella no estaba ahí... Me sentí culpable, avergonzada y me dije a mí misma que la extrañaba, así que después de mi caminata, fui a su cabaña, y toqué a la puerta. Me abrió la puerta una joven mujer, de cabellos color miel y rostro desencajado. -"Hola", le dije, -"Me llamo Ruth Peterson. Hoy no vi a su niña y me preguntaba dónde estaría". - "Ah, sí, Sra. Peterson, pase, por favor". "Wendy hablaba mucho de Ud. Siento mucho haberla dejado que la molestara tanto. Acepte mis disculpas, si es que ella la molestó mucho". - "No, no, por favor, ella es una niña encantadora", le dije, dándome cuenta de que en realidad era eso lo que quería decir. - ¿Dónde está? - "Wendy .... murió la semana pasada, Señora Peterson. Tenía leucemia. Tal vez no se lo dijo". ... Muda del asombro, busqué a tientas una silla, a la vez que trataba de recuperar la respiración... - "Ella amaba esta playa, así que cuando pidió que viniéramos, no pudimos decirle que no. Parecía estar mucho mejor aquí y tenía mucho de lo que ella llamaba ... sus días felices. Pero las últimas semanas, ... se fue rápidamente...", dijo su madre, quebrándosele la voz. - Dejó algo para Ud ... si tan sólo pudiera encontrarlo. ¿Podría esperar un momento mientras lo busco? Hice un gesto estúpido de aceptación, mientras mi mente buscaba algo, cualquier cosa, algo que pudiera decirle a esta amable jovencita... Me extendió un sobre garabateado con las letras "Sra. P" en negrita y con caligrafía infantil. Dentro de él, había un dibujo a crayolas: una playa amarilla, un mar azul, y un pájaro marrón. Debajo de todo eso, se leía cuidadosamente escrito: "UN PÁJARO MARRÓN PARA DARLE FELICIDAD" La cara se me llenó de lágrimas, y un corazón que prácticamente había olvidado amar, ...comenzó a abrirse ... Tomé a la mami de Wendy en mis brazos ... "cuánto lo siento, cuánto lo siento, ... cuánto lo siento", dije una y otra vez, y lloramos a mares las dos juntas... El precioso dibujito ahora está enmarcado y cuelga en mi estudio. Seis palabras, ... una por cada año de su vida ... seis palabras que me hablan de armonía, coraje y amor incondicional. Un regalo de una niña de ojos color mar azul y cabellos color arena, una niña que me enseñó y me dio un regalo de amor. NOTA: Espero que tengan suficientes pañuelos a la mano. La historia anterior es una historia de la vida real enviada por Ruth Peterson. Que sirva para recordarnos a todos nosotros que necesitamos darnos tiempo para disfrutar de la vida y de nosotros.
"El precio de odiar a otros seres humanos es amarnos menos a nosotros mismos."

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En todas las profecías
está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan
que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores;
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor.
detrás de su apariencia cotidiana
guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras de catástrofes.
Los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua al corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también había engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.
Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales tuvieron algo que ver con esto,
la verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento,
de todas partes venían a impregnarse de su aliento,
de sus claras miradas,
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas
Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos
Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas
Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos
Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías.
Gioconda Belli

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No: no quiero nada. Ya dije que no quiero nada.
¡No me vengan con conclusiones! La única conclusión es morir.
¡No me traigan estéticas! ¡No me hablen de moral! ¡Quítenme de aquí la metafísica! ¡No me anuncien sistemas completos, no me ensarten conquistas De las ciencias (¡de las ciencias, Dios mío, de las ciencias!)- De las ciencias, de las artes, de la civilización moderna!
¿Qué mal hice yo a todos los dioses?
¡Si tienen la verdad, guárdensela!
Soy un técnico, pero tengo técnica sólo dentro de la técnica. Fuera de eso soy un loco, con todo el derecho a serlo. Con todo el derecho a serlo, ¿oyeron?
¡No me molesten, por amor de Dios!
¿Me querían casado, futil, cotidiano y tributante? ¿Me querían lo contrario de esto, lo contrario de cualquier cosa? Si yo fuera otra persona, les haría a todos, su voluntad. Así, como soy, ¡tengan paciencia! ¡Váyanse al diablo sin mí, O dejen irme solitario al diablo! ¿Para qué habríamos de ir juntos?
¡No me tomen del brazo! No me gusta que me tomen del brazo. Quiero estar sólo. ¡Ya dije que soy solitario! ¡Ah, que estupidez querer que yo sirva de compañía!
¡Oh cielo azul -el mismo de mi infancia- Eterna verdad vacía y perfecta! ¡Oh suave Tajo ancestral y mudo, Pequeña verdad donde el cielo se refleja! ¡Oh angustia revisitada, Lisboa de otrora de hoy! Nada me das, nada me quitas, nada eres que yo me sienta.
¡Déjenme en paz! No tardo, que yo nunca me tardo... ¡Y mientras tarda el Abismo y el Silencio quiero estar solo!
FERNANDO PESSOA

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ALZO LA MIRADA
Y EL CIELO ME ACARICIA LOS OJOS,
ME VEO ANDANDO CON PASOS FLOTANTES
SOBRE COLORIDOS AZULES
Y PEQUEÑAS NUBES BLANCAS
EXTENDIDAS COMO VALLES DE SUAVE ALGODÓN ,
ALZO LOS BRAZOS
Y ME SIENTO VOLAR
VISITO LOS SENTIRES
EN LAS SENSACIONES QUE ME EMBARGAN
Y ME ALZAN CADA VEZ MÁS DE MI MATERIA
ME ALEJO DE LO TOCABLE
Y ME ELEVO A LA APERTURA DE UNA NUEVA SENSACIÓN
A LA APERTURA DE UN NUEVO TRAMO DE MI SENSIBILIDAD
Y ABRO MIS SENTIDOS INMATERIALES
Y ABRO MI PERCEPCIÓN ILIMITADA
Y VOY DIVAGANDO EN MI SENTIR
VOY FLOTANDO COMO NUBE LLEVADA
EN EL SUAVE MECER DEL VIENTO
COMO PLUMA VIAJANDO SUAVE
SIN MÁS QUE SENTIR Y SENTIR
VIAJANDO COMO SI EL AIRE SE VOLVIERA
PARTE DE MIS SENSACIONES
Y MI SENSIBILIDAD SE ABRIERA CADA VEZ MÁS
HASTA QUE MI MIRADA
VUELA HACIA LAS ESFERAS DE ABAJO
Y CONTEMPLO ESTANCIAS DE LA MENTE
Y EL VUELO SE TORNA SUAVEMENTE DENSO
Y ADMIRO QUE HAY TANTAS ESTRELLAS BAJO MI SER
QUE EL CIELO DEL MUNDO BRILLA TANTO
COMO EL CIELO DEL ESPACIO INFINITO
Y VEO CHISPAS QUE EMANAN DE TODAS PARTES
Y SUBEN Y ME ACARICIAN,
¡ TANTO AMOR !
QUE SE ENTREMEZCLA EN LO QUE VOY SINTIENDO
VOY ADMIRANDO ADMIRADA DE LO QUE MI ALMA MIRA
AÚN EN LA SENSACIÓN DE INMATERIALIDAD QUE EXPERIMENTO
Y ME SORPRENDO CADA VEZ MÁS
DE LO QUE QUE VEO,
LAS ESTRELLAS QUE ME ENVUELVEN
LAS ESTRELLAS QUE ME INVOLUCRAN EN SU BRILLO
SON MÁS HERMOSAS QUE LAS DEL CIELO,
SON ESTRELLAS DE AMOR CREADAS
CON TANTO AMOR
QUE SE DESBORDA FORMANDO
MANANTIALES DE INFINITUD
Y SE CONECTAN
HACIA EL INFINITO DEL SENTIR UNIVERSAL
Y SE CONECTAN
HACIA TODOS LOS UNIVERSOS DEL SENTIR
Y CADA ESTRELLA SE VUELVE UN UNIVERSO INMENSO
LLENO DE NUEVAS ESTRELLAS
Y FIJO MI MIRAR
PARA DETALLAR PLENAMENTE CADA BRILLO,
CADA UNIVERSO, CADA ESTRELLA, CADA PUNTO DE LUZ,
CADA SUAVIDAD QUE A MI LLEGA
Y SORPRENDE MI SENTIR
DE TANTO AMOR
QUE MI EMOCIÓN EMBARGADA DE LUZ
DEJA ENTREVEER UNA LÁGRIMA DE AMOR,
UNA LÁGRIMA DE MAR,
UNA LÁGRIMA DE LLUVIA CLARA
MEZCLADA CON EL RÍO
UNA LÁGRIMA DE LUZ
MEZCLADA CON UN RAYO TENUE DE SOL,
UNA LÁGRIMA DE VIDA PLENA
DE COMPRENSIÓN A LA MAGIA DE VIDA
A LA MAGIA DE ENERGÍAS,
A LA MAGIA DE ESPLENDORES
QUE HABITA EN CADA SER DEL PLANETA TIERRA,
VEO CON MI ALMA INMATERIAL AÚN
QUE CADA PEQUEÑO SER,
QUE CADA GRAN SER, QUE CADA ATOMO,
QUE CADA CELULA
ES UNIVERSO DE ESTRELLAS
QUE CADA SER VIVO ES TANTO AMOR
QUE DE SU BRILLO SE ILUMINA SU SENTIR PURO
Y APRENDO QUE TRAS LAS PENURIAS,
QUE TRAS LOS PESARES DEL VIVIR
EXISTE LA MAGIA DE LA INMATERIALIDAD,
AUQELLA QUE LLAMAMOS ALMA
Y SENTIMOS
Y SENSIBILIZAMOS EN CADA UNO DE NOSOTROS
QUE CADA SER EN AMOR PURO
AÚN MÁS ALLÁ DE SUS VIVENCIAS
DE SU EXPERIENCIA DE VIDA
ES TANTO AMOR
TANTO AMOR
QUE DEJO EL VUELO SUAVEMENTE
Y ME DESLIZO HACIA CADA SENTIR DE MI ALMA
SABIENDO QUE MI SENTIR ES EL MISMO DE TODOS,
ES PUREZA PLENA
QUE AÚN SIN ENTENDER CON LA MENTE
LA PRECISO Y LA VIVO CON EL ALMA
Y AMANDO A CADA SER
MOVIBLE O INERTE DEL PLANETA
AMO LA TOTALIDAD DEL INFINITO DEL UNIVERSO ENTERO,
AMANDO CADA PARTÍCULA DEL PLANETA
PUEDO VIAJAR
HASTA EL CENTRO DEL SENTIR EN EL UNIVERSO DEL SENTIR
HASTA EL CENTRO DEL ALMA DEL AMOR.
HASTA EL MISMO AMOR PURO
HASTA LA PLENITUD DE LA LUZ DE LA PUREZA:
HASTA YO NO SE DONDE..... (Desconozco Autoría)

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| DOCE DÍAS DE LA DESAPARICIÓN DE LA ADOLESCENTE |
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Los profesores de Sara Morales la califican como una ´alumna ejemplar´¶ |
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B. V.
LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
"Sara es una alumna ejemplar con los altibajos típicos de la adolescencia. Es muy responsable, buena compañera, tiene valores y era aceptada por todos los alumnos. Es la hija que muchos padres quisieran tener". Ésta es la definición que dan de la adolescente desaparecida sus profesores Agustín Martín Ojeda, que le imparte clases en Secundaria, y Esther Díaz Rodríguez, que la educó durante su etapa de Primaria, al cumplirse doce días sin noticias sobre su paradero.
Los docentes del Colegio San Rafael, en el barrio de Escaleritas, se han convertido, junto con los padres, en los que mejor conocen la personalidad de la adolescente y su comportamiento: es introvertida y bastante tímida. "Es demasiado retraída para subirse en un coche que conduzca un desconocido", comenta Agustín al recordar que cuando se la mira fijamente suele sonrojarse.
BUENA ESTUDIANTE. Aunque aprobó el último curso, los profesores observaron que habían descendido la puntuación en sus calificaciones académicas. Pese a ello, Agustín Martín la define como "muy buena estudiante, muy trabajadora". Esther, que la conoce desde Primaria, apostilla: "Ha sido la tónica de siempre".
Los docentes justificaron que el bajón en las calificaciones resulta lógico, porque "en la adolescencia se produce un proceso en el que decae la motivación". Sin embargo, agregaron que "nunca ha suspendido, ni tampoco ha tenido que repetir curso".
RESPONSABLE. "Sara es la responsabilidad en persona", señala su profesor, al explicar que nunca olvida hacer los deberes o cualquier otro compromiso adquirido en las clases. Incluso, cuando tenía que faltar a clase por enfermedad, la adolescente se preocupaba por conocer de sus compañeros cuál era la tarea encomendada. En la conversación con este periódico, los docentes recordaban que en una ocasión salió con una compañera y su madre y "pidió para llamar a casa de sus padres para comunicarle dónde se encontraba". Dos días antes de su desaparición Sara había recibido como regalo familiar su primer móvil. "Estaba super feliz", recuerda Esther.
"La madre me ha comentado en distintas ocasiones que Sara apenas salía a la calle. Su vida era su madre, su abuelo y el colegio", concluyen los docentes al valorar su sentido de la responsabilidad. "Tiene un vínculo muy fuerte con su madre y hermana. Yo no me la imagino subiendo al coche de un desconocido", agrega la profesora.
COMPAÑERISMO. Agustín y Esther valoran positivamente el compañerismo demostrado por la adolescente, que ellos califican como "muy acentuado". Tal circunstancia ha motivado que sea "muy aceptada por sus compañeros. Todos la quieren, como se ha demostrado en el momento en que sus compañeros decidieron movilizarse".
Los profesores del Colegio San Rafael definen a Sara como "muy educada, respetuosa y que tiene unos valores muy buenos" que le han sido transmitidos en el seno de una familia humilde y muy trabajadora cuya madre, a la que definen como una persona de gran resistencia, "ha luchado con dientes y uñas para obtener el bienestar de su familia y para que sus hijas pudieran mantener un buen nivel en los estudios".
REBELDÍA. Los profesores desmienten que la muchacha demostrara signos de rebeldía, típicos de la adolescencia. "Sara no es de las niñas que quieren ir a discotecas. No es de las que se van a comer el mundo. Por nuestra experiencia podemos asegurar que no había llegado a la fase de rebeldía y dudamos que algún día lo fuera", recuerdan los docentes al analizar posibles cambios en su personalidad.
Agustín y Esther niegan tajantemente que sufriera cualquier episodio de depresión. "Estaba muy ilusionada con un primer móvil y porque sus padres le habían dado permiso para participar en una fiesta de pijama que había organizado una de sus mejores amigas y compañeras de clase", recuerdan.
PADRES. "La madre puede dar la sensación de no ser una persona fuerte, pero es muy resistente. Se apoya mucho en los profesores y se preocupa mucho por sus hijos", exponen los docentes. Además de Sara, su hermana Alba, también asiste al mismo colegio en la urbanización San Rafael. En tal sentido, los profesores no recuerdan ningún episodio de fugas, o ausencias injustificadas, a clase, un elemento que pudiera evidenciar algún tipo de problema familiar.
En opinión de los profesores, los padres de Sara demuestran ser una familia muy unida, "que hacen una piña. Su padre es muy trabajador y su madre lleva a diario a sus dos hijas al centro escolar. Incluso no se va hasta que no entran por la puerta del centro". "Nunca hemos visto que la niña se despidiera con malos gestos o mala cara de su madre", agregan. Fuente http://www.laprovincia.es/
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No me importa lo que dure, creeme que no importa. Un minuto, un año y siglo. Pero mientras dure decime que es para siempre, que vamos a alcanzar la eternidad con las raíces de este amor que crece para adentro y desde adentro nos empuja al cristal de la risa, al silencio que late con corazón de pájaro. Yo quiero conocer tus sueños y ser parte de ellos… y decirte de repente lo mismo que estabas por decir… No importa lo que dure. Vamos a hacer volar todas las palomas, vamos a repicar las campanas de todos los campanarios, a bebernos el viento del verano en las copas de las casuarinas, en la paz del crepúsculo cuando la luna es apenas una hostia sin comulgar en el cáliz azul de la tarde. Ni importa lo que dure. Soy una primavera, vos lo hiciste, me tomaste la cara entre las manos y tu ternura fue como un viento tibio que barrio todas las hojas secas que poblaban mi otoño. Allí donde las piedras le cerraban la salida a mi soledad, vos hiciste la puerta, y por la puerta se metió el sol y de nuestro amor nacen ahora las estrellas. No importa lo que dure… de veras no me importa. Esto es tanto, tan mío, tan nuestro, es tan herida y risa al mismo tiempo que aunque un día de vayas, aunque un día me dejes, en mi quedará el huerto, las raíces de lo que sembraste, ese sentimiento puro que no conocía ese amor que pobló mi alma. Y nunca estaré solo, aunque me dejes solo, porque en mi vida recibí tan poco (y lo poco tan triste) que la dicha que vos me das ahora me alcanzaría para seguir usándola hasta que de mi no quede nada. No me importa lo que dure… Pero decime que es para siempre. Mientras que dure decime que vamos a alcanzar la eternidad con este amor… es un pacto entre tu corazón y el mío… (Desconozco Autor)
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Existen momentos en los que nos gustaría mucho ayudar a quienes amamos, pero no podemos hacer nada: o las circunstancias no permiten que nos aproximemos, o la persona permanece cerrada ante cualquier gesto de solidaridad y apoyo.
Entonces sólo nos resta el amor. En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar - sin esperar recompensas, cambios ni agradecimientos.
Si conseguimos actuar de esta manera, la energía del amor empieza a transformar el universo que nos rodea. Cuando esta energía aparece, siempre consigue realizar su trabajo.
"El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor", dice Henry Drummond.
Leí en el diario el caso de una criatura, en Brasilia, que fue brutalmente golpeada por sus padres. Como resultado su cuerpo perdió la capacidad de movimiento y además quedó sin habla.
Internada en el hospital, fue cuidada por una enfermera que le decía diariamente "yo te quiero". Aunque los médicos sostenían que no conseguía escucharla y que sus esfuerzos eran inútiles, la enfermera continuaba repitiendo "Yo te quiero, no lo olvides".
Tres semanas después, la criatura había recuperado sus movimientos. Cuatro semanas después, volvía a hablar y a sonreír.
La enfermera nunca concedió entrevistas, y el diario no publicaba su nombre - pero queda aquí el registro, para que no olvidemos nunca que el amor cura.
El amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió entregarse por completo. ¿Qué sentimiento complejo es éste que - en el fondo - es la única razón para continuar vivos, luchando, procurando mejorar?
Sería una irresponsabilidad intentar definirlo porque, como todo el resto de los seres humanos, yo solamente consigo sentirlo. Se escriben miles de libros, se estrenan obras teatrales, se producen films, se crean poesías, se tallan esculturas en madera o mármol, pero, a pesar de ello, todo lo que el artista puede transmitir es la idea de un sentimiento, pero no el sentimiento en sí mismo.
No obstante, aprendí que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de las actitudes que tomamos; por lo tanto es necesario tener el amor siempre en mente cuando actuamos o dejamos de actuar.
Coger el teléfono y decir la palabra de cariño que postergamos. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo. Tomar la decisión que estábamos dejando para después. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz. Exigir un derecho que tenemos.
Abrir una cuenta en el florista, que es más importante que el joyero. Poner la música bien alta cuando la persona amada esté lejos, pero bajar su volumen cuando se halla cerca. Saber decir "sí" y "no", porque el amor lidia con todas las energías del hombre. Descubrir un deporte que pueda ser practicado por ambos. No seguir ninguna receta, ni siquiera las contenidas en este párrafo, porque el amor requiere creatividad.
Y cuando nada de eso sea posible, cuando lo que resta es apenas soledad, entonces acordarse de una historia que un lector me envió una vez: "Una rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna venía a posarse en sus pétalos.
La flor, sin embargo, continuaba soñando. Durante sus largas noches imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que venían a besarla cariñosamente. Así conseguía resistir hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol.
Cierta noche, conociendo la soledad de la rosa, la luna preguntó: - ¿Tú no estás cansada de esperar? - Quizás. Pero tengo que seguir luchando. -¿Por qué? - Porque si no me abro, me marchitaré."
En los momentos en que la soledad parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es continuar abiertos.


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Una por una
las ventanas me van diciendo adiós
nos vamos de año en año
hasta el borde del borde
y desde allí miramos
el largo recorrido
el sol viene y se va
también la luna
nuestras huellas
de la ausencia incurable
la alegría y la pena
se acercan abrazadas
el odio y el amor
ya no hacen sombra
la muerte está faltando con aviso
ya era hora del alguna buena nueva
en el beso se encuentran los candores
y también mi saliva con la tuya
a festejar a festejar se ha dicho
a brindar junto al mar
y por la sobrevida
quisiera horizontarme
en la cama contigo y con el sueño
que la respiración no sea un jadeo
y enterarme de que con esta crisis
hasta las lágrimas suben de precio
estamos a dos pasos de la nada
pero la nada no está para bromas
ya no hay hemorragías tal vez sea
adios a las ventanas que se cierran
ya no quieren saber nada conmigo
y yo prefiero irme despacito
hasta el borde
y despejarme.
Mario Benedetti

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No era feliz...
Entonces, escribió un libro, plantó un árbol, tuvo un hijo y tampoco pudo decir que lo era.
Entonces, escribió otro libro, plantó más árboles y tuvo varios hijos, pero nada cambió.
Entonces, escribió sobre el árbol, tuvo cinco mil libros, plantó a sus hijos, y fue más desdichado.
Entonces, plantó los libros, le escribió a sus hijos y se sintió más desgraciado.
Entonces, cerró el libro, le habló a sus hijos y se durmió bajo el árbol para siempre
En ese lugar hay una placa que dice:
"Yace aquí un hombre que se olvidó de amar a los árboles, a los hombres y a sus hijos"
Jorge Bucay

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En los brazos de la debilidad está la fuerza, ansiosa de poder salir. En las garras del dolor, el placer que espera su momento. Y en un camino lleno de obstáculos, la oportunidad que se presenta con ellos. Esto es lo que nos brindan estos maestros en nuestras vidas y debemos de estarles eternamente agradecidos. Somos ante todo criaturas del universo: completas, bellas y perfectas en cada detalle, siguiendo los deseos del infinito. Así pues, nos merecemos por derecho natural ser amados y respetados y es nuestro deber no aceptar nada más. Así como el océano puede verse en una gota de agua, también nosotros somos la esencia de la vida. Igual que la marea sube y baja, también nosotros nos movemos con el flujo de la vida, aceptando que la única constante es el cambio y que todo es como tiene que ser, aunque muchas veces no sepamos porqué. Cuando vamos por el camino de la verdad somos conscientes de que lo que ocurre en nuestro interior es mucho más importante que lo que hemos dejado atrás o lo que ven nuestros ojos. Pues lo que sentimos en nuestro interior es nuestro mayor tesoro, la grandeza del universo en sí mismo. (Marcia Grad)
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Tú eres más
Vida mía,
miro el mundo con tus ojos y descubro
que es distinto, no es el mundo que veía
desde mi ventanal.
y también descubro que tú eres más,
más que el cielo y el mar. No exagero.
Hay más verde, más azul en tu mirada,
más colores, más paisajes en tu cuerpo,
que en todo lo que vi
y en tu boca hay fruta de un sabor tan dulce
que jamás comí
Un beso tuyo
me emociona, me conmueve más que todo,
más que un amanecer, más que un acto de fe
más que la flor nacida ayer, flor de mi vida.
Esta vida, este mundo, qué seria
sin tu alma, sin tu voz, sin tu sonrisa
sin tu juventud,
qué sería de mi y de esta vida mía
si no estuvieras tú. No te miento.
Lo que miro, lo que veo, no es más bello
de lo que siento aquí, aquí dentro de mi ...
y que cambió mi vida y esta vida mía.
Tú eres más que todo,
más que la verdad.
Más que el viento, más que el agua,
más que el fuego,
más que el oro, el poder y los gobiernos,
más que la libertad,
más que la razón, más que tantos cuentos
sobre el bien y el mal.
En un mundo
que te cierran los caminos y las puertas
me abriste el corazón,
con tus manos de amor,
sembraste la poesía
en mi y en esta vida mía.
Gian Franco Plagiaro
PD:Si quieres,escúchalo aqui,pincha en las rosas...

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Hay gente que con solo decir una palabra
Enciende la ilusión y los rosales;
Que con solo sonreír entre los ojos
Nos invita a viajar por otras zonas,
Nos hace recorrer toda la magia.
Hay gente que con solo dar la mano
Rompe la soledad, pone la mesa,
Sirve el puchero, coloca las guirnaldas,
Que con solo empuñar una guitarra
Hace una sinfonía de entrecasa.
Hay gente que con solo abrir la boca
Llega a todos los límites del alma,
Alimenta una flor, inventa sueños,
Hace cantar el vino en las tinajas
Y se queda después, como si nada.
Y uno se va de novio con la vida
Desterrando una muerte solitaria
Pues sabe que a la vuelta de la esquina
Hay gente que es así, tan necesaria. Hamlet Lima Quintana
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